El marketing antes de los medios sociales era antes mucho más sencillo, y no hace falta retroceder a los años 50: era más sencillo en los 90.
Hasta aquellos años, trabajabas con tu agencia para desarrollar una idea que se convirtiera en una ejecución ‘uni-direccional’ a empujar en un canal hacia tu target, por cortesía de algún medio de comunicación masivo.
Incluso en la era de proliferación de los canales de cable el marketing no era tan complicado. Pero ahora las reglas han cambiado por completo. La publicidad en TV aun siendo todavía muy poderosa se está haciendo menos y menos efectiva cada minuto que pasa…
Los euros invertidos en publicidad se están concentrando donde los consumidores emplean menos del 25% de su tiempo. Incluso en los presupuestos online, los contenidos generados por el usuario representan casi el 20% del tiempo online pero menos del 2% de los euros invertidos.
Por otra parte, Internet ha cambiado las reglas del ‘engagement’ de los consumidores para siempre, y seguirá haciéndolo cada vez más.
Los medios sociales son un ejemplo claro de este cambio: posicionados en torno al contenido generado por el usuario, las conversaciones y las interacciones. Antes de que el contenido generado por el usuario fuera tan frecuente, el consumidor ‘aprendía’ sobre marcas y productos a través de 1) boca a oreja con amigos y familiares, 2) comunicación corporativa en prensa y 3) publicidad.
El marketing en medios sociales tiene todos esto elementos, haciéndo su combinación algo complejo, pero además crea fantásticas oportunidades para establecer vínculos con los consumidores.
Debido a esta complejidad, el marketing en medios sociales desafía las fronteras tradicionales del presupuesto de marketing. No encaja claramente en las relaciones públicas gestionadas a través de agencia ni en las campañas publicitarias tradicionales.
El marketing en medios sociales de alguna forma elimina a los intermediarios dando a las marcas la oportunidad única de llegar a una relación directa con sus clientes, escuchando y hablando al mismo tiempo. Aquellos anunciantes capaces de embarcarse en esta aventura tienen mucho que ganar aprendiendo de sus clientes escuchando, al tiempo que utilizando el medio para captar ‘evangelistas’.
Luis García de la Fuente











