El compromiso con el medio ambiente demostró ser un excelente compañero del marketing con causa, ofreciendo a las compañías una oportunidad ideal de tomar partido por la ecología, desarrollar una propuesta de responsabilidad social corporativa e incrementar sus ventas.
La evidencia demuestra como el compromiso medioambiental construye una imagen corporativa fuerte y pregnante que perdura en el imaginario de los consumidores y se gana su respeto. No es una moda. El marketing con causa es un compromiso. Los consumidores perdieron la inocencia hace rato y saben diferenciar muy bien las causas verdaderas de las causas oportunistas.
Veamos el caso de Preserve, una marca de menaje de cocina norteamericana que utiliza material reciclado para la fabricación de sus productos. Preserve lanzó al mercado su campaña Gimme 5 (algo así como “Dame cinco” en lenguaje coloquial).
¿En qué se basa esta campaña? La idea es que los consumidores lleven plástico que ya no usan, de productos que ya consumieron, a las tiendas para que pueda ser utilizado para la fabricación de productos ecológicos.
Es decir, Preserve utilizará el plástico que los clientes dejen en las tiendas para fabricar los productos de la marca. Una propuesta de reciclado que tiene la doble función de involucrar a los consumidores en una acción con causa conjunta y, a la vez, acercarlos a las tiendas y a los productos de la marca. Al parecer, esta propuesta de marketing con causa de Preserve es un éxito.
“Preserve fabrica productos cotidianos que ofrecen más. Creemos que la función y el estilo son tan importantes como el impacto que tienen sobre el planeta. Todos nuestros productos son fabricados con materiales 100% reciclados, lo cual ahorra energía y recursos naturales.” Esta es la declaración de principios de Preserve en su website, una propuesta para que ganemos todos.











