Dentro de las estrategias de ventas existen diversas formas menos ortodoxas pero que pueden ejercer presiones reales en los futuros clientes. Los planes de fuerza de ventas no tienen porque tener previsiones programadas, sino que pueden resultar imprevisibles y descontroladas.
Aunque las palabras “imprevisible” y “descontrolada”, parezcan a priori negativas, en términos de marketing, podríamos definirlas como efectivas. Bien cierto es que no podemos planificar sus resultados, pero si funcionan su evolución puede ser exponencial.
El marketing boca a boca, es una herramienta profana pero acertada si se estudia un lanzamiento adecuado.
Con el boca a boca, podemos convertir a nuestros clientes en fuerza de ventas. Aquellos que se beneficiaron de nuestro servicio, convertidos en vehículos de comunicación.
Aunque parezca un proceso arbitrario, podemos regular y dirigir la dirección de las comunicaciones personales para así incidir, al menos, en el principio del flujo de información boca a boca.
Es necesario encontrar personas que disfruten asumiendo roles de transmisión de información, personas que se sientan importantes y relevantes en su círculo personal. Con este método se consigue una velocidad en la información que supera a la de la publicidad tradicional, consiguiendo que este primer cliente se convierta en parte de nuestra fuerza de ventas.
Una de las mejores herramientas para encontrar colaboración en nuestros clientes es incentivar sus facultades comunicativas y premiar sus resultados. Es decir, si un cliente presenta a otro a la empresa, se le recompensa de alguna forma concreta.
Este plan de marketing reporta rápidos resultados en la fuerza de ventas, y además es un mecanismo para eliminar ruido publicitario, y ser un canal directo y rápido, que además, es muy efectivo.